El Departamento de Feminismos de Tània Verge (ERC) financió cursos de árabe a mujeres musulmanas por la “inserción laboral”
La Mezquita de La Paz de Trinitat Vella ha recibido más de 225.000 € en subvenciones del Ayuntamiento de Barcelona y el Departamento de Feminismos condicionadas a no discriminar por razón de género, a no hacer proselitismo religioso y a facilitar la inserción sociolaboral.
El Departamento de Igualdad y Feminismos de la Generalidad de Cataluña concede subvenciones anuales a entidades sin ánimo de lucro mediante diferentes líneas de ayuda. Estas ayudas tienen como finalidad promover la igualdad de derechos, la participación y la inserción sociolaboral de colectivos como las mujeres, las personas LGBTI, las personas migradas, las víctimas de violencias machistas o las personas en riesgo de exclusión social. Entre las líneas destacadas se encuentra el Programa F, orientado a proyectos de acogida, alfabetización, acceso a derechos y lucha contra el racismo y la discriminación. Las actividades subvencionadas deben tener un impacto real en la mejora de la vida de las personas beneficiarias, especialmente en términos de autonomía, formación útil y oportunidades laborales.
Para poder optar a estas ayudas, las entidades deben cumplir una serie de condiciones administrativas y de contenido. Esto incluye que las actividades propuestas respetan los principios de igualdad y no discriminación, y asegurar que las acciones financiadas sean accesibles a todas las personas, independientemente de su género, origen o situación legal. Además, los proyectos deben ser evaluables, transparentes y desvinculados de cualquier actividad de proselitismo religioso o ideológico. Sobre la lengua de las actividades no existe ningún requisito:

Letrero en castellano de la mezquita con información de las actividades, que se realizan en un local público.
Una de las entidades que más financiación recibe tanto del Ayuntamiento de Barcelona como de la Generalitat de Catalunya la Comunidad Islámica Amigos de la Mezquita de la Paz del barrio de la Trinitat Vella de Barcelona. En su normal funcionamiento de culto las mujeres participan segregadas en una pequeña habitación sin visibilidad.
El sinsentido de los cursos de árabe para mujeres
El proyecto “Consolidando el aprendizaje de la lengua y cultura árabe y catalana dirigido a niños, jóvenes y mujeres” ha recibido financiación tanto del Departamento de Igualdad y Feminismos de la Generalidad de Cataluña como del Ayuntamiento de Barcelona. El departamento de Tània Verge (ERC) ha concedido 6.148 € en 2022, 14.800 € en 2023 y 12.993 € en 2024 por cursos de árabe para mujeres, casi 34.000 €. El Ayuntamiento ha aportado 3.808 € en 2019, 5.840 € en 2020, 5.575 € en 2021, 4.600 € en 2022, 5.000 € en 2023 y 3.000 € en 2024. En total, este proyecto ha recibido 61.764 € de fondos públicos en seis años para enseñar árabe y cultura árabe a un colectivo que ya tiene conocimientos previos de esta lengua y, en cualquier caso, no le ayudará a mejorar su situación laboral en Cataluña.
Además, el diseño de la actividad muestra una ausencia clara de la población masculina adulta como destinataria. Este enfoque conecta con una estrategia ideológica propia de determinadas corrientes como las Hermanos Musulmanes, que priorizan la formación de mujeres y jóvenes como vía para consolidar una sociedad estructurada en torno a los valores religiosos islámicos. La figura de la madre, y del joven en proceso de formación, es vista como fundamental para transmitir identidad y normas. En cambio, los hombres adultos ya reciben la instrucción religiosa directamente en el espacio de culto y, por tanto, no están incluidos en este tipo de formación cultural subvencionada.
Las subvenciones con "prespectiva de género" del Ayuntamiento de Barcelona
Según las bases generales de subvenciones del Ayuntamiento de Barcelona
, la perspectiva de género debe estar integrada tanto en el proyecto como en la estructura de la entidad. Es necesario demostrar el compromiso con la igualdad y la no discriminación para garantizar que los fondos públicos se destinan a iniciativas alineadas con los valores de equidad, inclusión y respeto a los derechos. El listón de la igualdad es muy bajo puesto que las mujeres sólo pueden rezar en un espacio pequeño, separado y sin visibilidad.

Interior de la mezquita con el rincón de las mujeres en el fondo.
En el caso del Departamento de Igualdad y Feminismos, las bases reguladoras
establecen que las actividades subvencionadas no pueden discriminar por razón de género, pero no exigen explícitamente que la entidad solicitante garantice este principio en el conjunto de su funcionamiento. Esto permite subvencionar cursos sin hombres en una entidad religiosa que en su culto habitual las mujeres participan en inferioridad de condiciones.
Posible proselitismo religioso subvencionado bajo la apariencia de curso de lengua
Tanto el Ayuntamiento de Barcelona como el Departamento de Igualdad y Feminismos de la Generalitat de Catalunya establecen en sus bases que no se pueden subvencionar actividades con contenido proselitista religioso o ideológico.
Ahora bien, en algunos casos, estas líneas pueden desdibujarse. Aunque se presenta como un curso de lengua, los programas de árabe organizados por entidades religiosas utilizan a menudo el Corán como material didáctico, lo que convierte el aprendizaje lingüístico en una forma de transmisión doctrinal. Además, cuando estos cursos se dirigen exclusivamente a mujeres, niños y jóvenes pueden actuar como espacios de control ideológico más que de emancipación real. En estos casos, puede difuminarse la frontera entre acción cultural y mensaje religioso.
Este modelo recuerda el caso de la escuela salafista para niñas y mujeres en el barrio del Poble Sec con una visión religiosa muy rígida y centrada en el sometimiento y la obediencia. Cuando estas actividades se financian con dinero público, se pervierte el objetivo de las subvenciones: en lugar de empoderar a las mujeres, se las mantiene dentro de circuitos de formación que refuerzan roles tradicionales y limitan la autonomía personal.
Un ejemplo de este riesgo es el caso del imán francés Rachid Abou Houdeyfa, que decía a los niños que escuchar música podía convertirlos en “monos y cerdos”. Estos hechos muestran qué puede ocurrir cuando se da un papel educativo a figuras o entidades que, bajo la etiqueta de actividad cultural, transmiten mensajes dogmáticos y contrarios a los valores democráticos. El peligro es aún más grave cuando los cursos van dirigidos a niños y jóvenes y se financian con dinero público sin control pedagógico claro.
Las comidas religiosas subvencionadas con segregación de género
Donde sí se permite la presencia de mujeres es en las comidas religiosas de los iftar de los Ramadán. Entre 2021 y 2025, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya han destinado 33.098 euros de dinero público a financiar los llamados iftars comunitarios. El Ayuntamiento ha aportado 17.095€, y la Generalitat, a través de Feminismos y Presidencia, 16.003€. Cada año, estas celebraciones de la Mezquita de la Paz reciben cantidades similares: 6.400 € en 2021, unos 7.800 € en 2022, 6.600 € en 2023, 5.500 € en 2024 y 1.500 € en 2025. El resultado es que cada comida de Ramadán cuesta a las administraciones alrededor de 6.000 €.
Aunque participen las mujeres, en estos encuentros mantienen una segregación por género incompatible con el espíritu de la normativa de las subvenciones: hombres y mujeres se sientan por separado y con una participación predominante de mujeres en las tareas de cocina y servicio. Pese a la evidencia, reciben financiación de instituciones que ponen como condición que no haya ningún tipo de discriminación de género y que sean espacios en los que se promuevan la igualdad y la participación en condiciones de equidad. Además, se reza colectivamente, convirtiendo la comida en un acto de culto, lo que entra en conflicto directo con las condiciones establecidas por las propias instituciones donde dicen que que las actividades financiadas no pueden incluir actos de proselitismo religioso ni elementos de culto.
Los iftars se presentan como una invitación de convivencia a los ciudadanos no musulmanes, pero la paradoja es que esos mismos ciudadanos son quienes les pagan. Resulta difícil de entender que una comida presentada como una “ofrenda a la comunidad” cueste 6.593 € de fondos públicos. Y, a su vez, estas mismas personas no participan de actividades sociales no ligadas a su religión.
Más de 225.000 € en una pequeña mezquita en un antiguo parking
Además de las subvenciones anuales para actividades culturales y comidas religiosas, la Comunidad Islámica Amigos de la Mezquita de la Paz ha recibido 111.144 euros por obras de reforma de su local del Ayuntamiento de Barcelona. Un local que es un antiguo parking en el que no caben más de 50 hombres y media docena de mujeres.
Además, también ha recibido más de 18.000 euros adicionales por fiestas de inauguración y jornadas de puertas abiertas. En total, entre las aportaciones del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, la entidad acumula cerca de 225.000 euros de financiación pública en cinco años. Las cifras muestran una apuesta institucional clara por esta organización, pese a que su funcionamiento interno y muchas de las actividades que organiza vulneran los criterios de igualdad, laicidad, no discriminación e inclusión de las personas en la sociedad catalana que exigen las propias bases de las subvenciones públicas.
Este apoyo continuado pone en evidencia una profunda incoherencia en las políticas públicas: se destinan recursos a una entidad que mantiene la segregación por género, desarrolla actividades con contenido religioso y se cierra sobre sí misma, sin participar de la vida comunitaria general. En última instancia, la paradoja es que los ciudadanos son “invitados” a comidas y actividades que ellos mismos financian con sus impuestos, mientras se refuerza un espacio de separación por género y adoctrinamiento infantil que poco tiene que ver con la inclusión o igualdad que las instituciones dicen defender.
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