Musulmanes protestan por el “No Hiyab Day” de Leicester que propone “poner el hiyab a un hombre”
Dos visiones opuestas sobre el velo chocan en Leicester: el No Hijab Day le denuncia como opresivo. El World Hijab Day anima no musulmanas a “vivir la experiencia” y mostrar “solidaridad”.
El día 1 de febrero no es una fecha cualquiera para el debate sobre el velo islámico en Reino Unido. Es el día que se celebra en todo el World Hijab Day, una campaña internacional que invita a mujeres no musulmanas a ponerse el hiyab durante una jornada como gesto de apoyo simbólico. La iniciativa apela explícitamente a escuelas, entidades y puestos de trabajo con un llamamiento explícito: «Muestre solidaridad con las mujeres musulmanas que deciden llevar el hiyab».
Los organizadores animan a compartir carteles de apoyo a las redes, colgar fotos colectivas con el pañuelo y difundir mensajes como «Apoyamos con orgullo al #WorldHijabDay» para visibilizar la causa. El objetivo declarado es combatir la discriminación y «celebrar la fuerza» de las mujeres que le llevan. Incluso, la campaña también sale a la calle con tenderetes informativos que invitan a mujeres occidentales a probarse el hiyab durante un día como gesto de "solidaridad". Algunas escuelas, universidades y empresas participan pidiendo a las mujeres que se pongan el pañuelo al menos un rato durante la jornada.
Plantan cara con el No Hijab Day para dar voz a mujeres reprimidas por hiyab
El sector laico de Leicester ha decidido organizar su propia respuesta. La Leicester Secular Society convoca el mismo domingo día 1 de febrero el No Hijab Day. Lo presentan como un encuentro público para apoyar a mujeres y niñas que rechazan el hiyab y denunciarlo como herramienta de control social, coacción y modestia forzada.
El acto se enmarca en la iniciativa internacional #NoHijabDay, impulsada por la activista exmusulmana Yasmine Mohammed, que reclama “honestidad” sobre la realidad de millones de mujeres que no pueden elegir libremente si llevar o no velo. Según los promotores, en Occidente el hiyab a menudo se presenta como una pieza "empoderadora", pero esta narrativa -afirman- ignora las experiencias de mujeres que la han sufrido como una imposición. .
Los organizadores sostienen que el velo no nace de una decisión personal sino de presión familiar, coacción comunitaria o amenazas legales y violencia. Recuerdan que en algunos países negarse a llevarlo puede acarrear sanciones, agresiones o incluso cárcel. “Tratarlo como una simple elección estética borra las voces de quien no ha podido elegir”, argumentan
El testimonio de mujeres víctimas del velo
El acto alternativo de la Leicester Secular Society lleva por título No Hijab Day: Lived experiences of female ex-Muslims. Lejos de ser una acción simbólica o una simple contracampaña, la jornada se plantea como un espacio de testigos. Incluye una mesa redonda donde varias mujeres exmusulmanas explicarán en primera persona qué significó para ellas crecer bajo la presión del velo y, posteriormente, abandonarlo.
El objetivo es poner luz a historias que raramente llegan al debate público y que a menudo sólo circulan en círculos muy reducidos o en grupos de soporte. Relatos de rechazo familiar, control sobre la vestimenta, imposiciones religiosas, matrimonios forzados o estigmatización social que contrastan con la imagen del hiyab como simple opción estética o expresión de empoderamiento. Para muchas de estas mujeres, quitarse el velo no fue un gesto menor, sino una ruptura con su entorno y el inicio de un proceso difícil de reconstrucción personal.
En este contexto, el polémico cartel con el lema «Put your hiyab on a man» —que muestra a hombres con velo— no es tanto el centro del acto como una provocación visual deliberada. Los seculares lo utilizan como recurso satírico para invertir los roles y subrayar que esta norma recae casi exclusivamente sobre las mujeres. Defienden que quieren sacudir conciencias y abrir un debate incómodo: ¿qué pasaría si la misma exigencia se impusiera a los hombres?
El encuentro se completará con un turno abierto de preguntas con el público. Por motivos de seguridad, es necesaria inscripción previa, y la entrada es gratuita para los socios y de pago para el resto de asistentes.
El Consejo de las Mezquitas dice "islamofobia"“
El Consejo de Mezquitas de Leicestershire ha enviado una queja formal a los responsables del Leicester Secular Society por demanar la retirada del cartel y cuestionar la celebración del No Hijab Day. En el comunicado, los representantes comunitarios aseguran que la imagen presenta el hiyab como símbolo de opresión y considera que esto estigmatiza a las mujeres musulmanas que le llevan por convicción.
Según el Consejo, el mensaje es "ofensivo", "divisivo" y "socialmente irresponsable", y puede contribuir a reforzar estereotipos negativos en un contexto que -afirman- ya registra episodios crecientes de hostilidad hacia la comunidad musulmana. También alertan de que asociar el velo con sumisión o represión invisibiliza a las mujeres que lo viven como una expresión de fe personal.
La campaña mundial del #NoHijabDay: el velo no es intocable
Lo que ocurre en Leicester forma parte de un movimiento más amplio que crece en Occidente. El No Hijab Day ha dejado de ser una simple campaña simbólica para convertirse en una jornada internacional con convocatorias presenciales frente a espacios emblemáticos de Vancouver, San Francisco, Washington, Nueva York, Londres o Bruselas. Dispone de la web nohijabday.com y promueve etiquetas en las redes como #NoHijabDay, #BurnYourHijab, #LetWomenChoose, #EndHijabLaws o #WomenLifeFreedom. Paralelamente, entidades como Ex-Muslims International y el Council of Ex-Muslims of Britain promueven acciones de protesta y solidaridad con las mujeres que se enfrentan a leyes del velo obligatorio, especialmente en Irán. El objetivo está claro: denunciar que, para millones de mujeres, el hiyab no es una elección, sino una imposición legal, familiar o comunitaria.
A diferencia del relato oficial que presenta el velo como símbolo de empoderamiento, estas campañas ponen el foco en la libertad de quitárselo y en el derecho a criticarlo abiertamente. Después de años de aceptación acrítica, cada vez más sectores de la sociedad británica y europea comienzan a cuestionar este consenso ya dar espacio a las voces disidentes. Más que una polémica local, lo que se intuye es un cambio de clima cultural: el debate sobre el hiyab ya no es tabú.
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