Unos padres musulmanes llevan la escuela a la justicia alemana para que su hija no vaya de excursión
La familia considera que dormir fuera de casa pone en riesgo los valores morales de su hija si no existe un pariente masculino que la vigile. El objetivo era que la escuela le excluyera de una excursión obligatoria.
Según informa el diario alemán Schaumburger Nachrichten, unos padres musulmanes han llevado a la escuela a la justicia para impedir que su hija de doce años participara en una excursión escolar de cinco días. La familia acudió a los tribunales al considerar que la menor no podía dormir fuera de casa sin la vigilancia de un pariente masculino. La demanda de los padres era que la escuela hiciera una excepción religiosa y excluyera a su hija de una actividad obligatoria.
Los padres sostienen que una chica musulmana soltera no puede pasar la noche fuera de casa sin ir acompañada de un familiar masculino cercano. Consideran que evitar esta situación forma parte de sus principales obligaciones como padres y que permitir que la hija duerma varios días fuera de casa pone en riesgo sus virtudes morales y religiosas.
La escuela cedió a las exigencias de la familia
Antes de que el conflicto llegara a los tribunales, la escuela intentó adaptarse a las exigencias de la familia. Propuso que uno de los progenitores acompañara a la niña durante los cinco días de excursión para vigilar a la niña. La propuesta fue rechazada: el padre alegó motivos laborales y la familia aseguró que no disponía de otro pariente masculino que pudiera asumir ese papel.
A pesar de la adaptación religiosa propuesta por la escuela, los padres mantuvieron que su hija no podía participar en la excursión sin un hombre de la familia que la controlara. Por eso, pidieron al Tribunal Administrativo de Minden que obligara a la escuela a dejar a la niña en casa. Tampoco justificaron por qué la madre no podía acompañarla, un detalle que llamó la atención al tribunal.
El tribunal obliga a la niña a ir de excursión
El tribunal rechazó la petición de los padres y dio prioridad al mandato educativo de la escuela. Los jueces recordaron que las excursiones forman parte de la escolarización obligatoriaay que los centros no pueden quedar sometidos a todas las prohibiciones religiosas que cada familia considere vinculantes. En una escuela pública, la organización de las actividades no puede depender del consentimiento individual de todos sus padres.
La resolución también tuvo en cuenta que la escuela ya había ofrecido una solución extraordinaria para que un progenitor acompañara a la menor. Una vez rechazada esta posibilidad, el tribunal consideró que no había ningún motivo suficientemente grave para excluirla de la excursión. La niña debía participar como el resto de sus compañeros, aunque esto contradijera la interpretación religiosa impuesta por los padres.
Otros tribunales han aceptado la vigilancia
Lo de Minden no es una excepción. La asociación alemana de abogados musulmanes Forum Recht & Islam explica que tribunales alemanes consideraron aceptable que una alumna musulmana participe en una excursión bajo la supervisión de un hombre de la familia. La solución propuesta ha sido permitir que el padre, un hermano o un tío le acompañen como garante del cumplimiento de la norma religiosa. En lugar de rechazar de entrada que una chica necesite tutela masculina para convivir con sus compañeros, la respuesta ha sido incorporar esta vigilancia dentro de la actividad escuelar.
Los abogados musulmanes reconocen que las excursiones son obligatorias y que evitar el cerdo, el alcohol o garantizar las oraciones no suele justificar una exención. Pero cuando aparece la exigencia de que la chica no viaje sin un pariente masculino es necesario buscar qué hombre de la familia puede seguirla durante la excursión. Así, una actividad destinada a fomentar la autonomía de los alumnos terminar convertida en una excursión tutelada para que la menor no quede fuera del control familiar.
La guía de los abogados musulmanes cita incluso el caso de una alumna que vivía aterrada ante la posibilidad de incumplir alguna norma islámica. Tenía miedo de comer cerdo accidentalmente, de no poder hacer las cinco oraciones y las abluciones, de perder el pañuelo, de ser vista desnuda o de que los compañeros la juzgaran por la forma en que se duchaba. El tribunal consideró que ese miedo había alcanzado un nivel casi patológico y comparable a una grave afectación psicológica. No obtuvo una exención religiosa, pero quedó apartada de la actividad porque la angustia ya la incapacitaba para participar en ella.
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