La izquierda de Dinamarca quiere prohibir la llamada a la oración "porque esto no es Islamabad"“
Un ministro del gobierno de izquierdas dice en el Parlamento que el llamamiento islámico a la oración “no pertenece a Dinamarca” y que los daneses no deben sentir que viven en un suburbio de Islamabad.
El gobierno de izquierdas de Dinamarca quiere estudiar si puede prihibir legalmente la llamada islámica a la oración (adhan) que muchas mezquitas hacen con altavoces en el exterior. El ministro socialdemócrata Morten Bødskov ha defendido que el adhan "no debe sonar sobre los tejados daneses"“ y que los ciudadanos no deben tener la sensación de haber terminado “en un suburbio de Islamabad” cuando caminan por su país, según ha recogido The Telegraph.
Bødskov fue especialmente contundente en el Parlamento. “"En Dinamarca tenemos libertad religiosa. No tenemos igualdad religiosa. Dinamarca es un país cristiano"”, afirmó. Según el ministro, para la mayoría de los daneses la religión es "una cuestión privada" y eso significa que nadie debe poder “molestar a los demás sin límites con su fe”. Por eso, concluyó, “la llamada a la oración no pertenece a Dinamarca”"El ministro también dijo que entiende que mucha gente lo viva como algo "muy invasiva".
Dinamarca discute lo que Europa evita
La propuesta también muestra hasta qué punto ha roto Dinamarca con el reflejo habitual de la izquierda europea. Mientras en otros países cualquier crítica a la islamización queda rápidamente desplazada hacia la derecha, los socialdemócratas daneses han asumido que la inmigración, la religión y la cohesión nacional son cuestiones centrales para la clase trabajadora. La gran diferencia danesa es no haber dejado que el debate sobre la identidad del país sea patrimonio exclusivo de los partidos conservadores.
Esta forma de entender la identidad nacional explica también la dureza danesa contra las sociedades paralelas. El gobierno no ve la integración como un simple trámite legal, ni como tener papeles o trabajo, sino como la aceptación de un marco común. Por eso ha endurecido las normas de reagrupamiento familiar, ha convertido la estancia de los refugiados en temporal por ley y ha impulsado medidas contra barrios con alta concentración de población de origen "no occidental".
La idea de fondo es clara: si el Estado permite que se formen espacios culturales separados, con normas propias, presión comunitaria y relación débil con la lengua, la escuela y las instituciones danesas, la cohesión nacional se rompe. Y en este punto la dimensión religiosa se hace inevitable, porque buena parte del debate danés sobre las sociedades paralelas gira en torno a comunidades musulmanas, del control social interno y de la creciente presencia del islam en el espacio público.
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