La Generalitat homenajea a Abu Bakr al Turtuxí como icono antirracista pese a defender la discriminación de los cristianos
La relación del rigorista islámico con Tortosa es que vivió veinte años en el s.XI. Ahora la Generalitat le convierte en intelectual catalán y símbolo de las supuestas raíces islámicas de Catalunya y Europa.
El Ayuntamiento de Tortosa (ERC) y la Generalitat de Catalunya organizan este 25 de septiembre la III Jornada Antirracista de Tortosa, dedicada este año a “"El antiracismo y la figura de Abu Bakr al-Turtuxí"”. El encuentro forma parte del programa de conmemoración de los 900 años de la muerte del jurista andalusí y deja clara la lectura que las instituciones quieren hacer del personaje: «Recuperar a Abu Bakr no es sólo recordar un sabio medieval, sino reconocer que la identidad europea también se construyó con conocimiento islámico, árabe y andalusí».
La intención no es sólo histórica, ni se limita a recuperar la memoria de un vecino presuntamente ilustre. Abu Bakr al Turtuxí ha encontrado una pieza útil para construir un nuevo relato de Cataluña desde una perspectiva decolonial e intercultural. No se le presenta simplemente como un jurista islámico nacido en Tortosa, sino como un eslabón de una supuesta tradición cultural propia que habría sido borrada por la islamofobia actual. El mecanismo se basa, en parte, en considerar “pensamiento catalán” cualquier cosa escrita en el territorio de la actual Catalunya, aunque sea en árabe y aunque, como en el caso de al-Turtuxí, el autor se marchara de Tortosa hacia los veinte años para no volver nunca más.
El jurista radical presentado como poeta
Abu Bakr al Turtuxí nació en la Tortosa andalusí en 1059 y se fue de viaje hacia Oriente. Pasó por La Meca, Bagdad, Damasco y Jerusalén antes de establecerse en Alejandría, donde desarrolló su carrera como jurista hasta su muerte en 1126. No consta en su biografía relación alguna con Tortosa ni con Al-Ándalus ni con Europa más allá de nacer y una resolución jurídica (fatua): la resolución era por apoyar al emir almorávide para que luchara contra los gobernantes de al-Andalus por no ser suficientemente musulmanes. Tampoco ejerció influencia alguna sobre el pensamiento europeo como sí hicieron andalusíes ilustres como Averrois, Avicena, Maimónides o al-Zahrāwī (Abulcasis). En cambio, en el mundo musulmán sí ejerció influencia con dictámenes tan poco racistas como que no era lícita comida queso fabricada por los europeos porque está contaminada.
Aunque la biografía del personaje no acompaña, en las jornadas se le presenta como “un pensador europeo nacido en Tortosa” y como una figura clave para demostrar las raíces islámicas de la sociedad europea actual. Además, el programa no hace hincapié en su trayectoria como jurista ni en el que consistía realmente su pensamiento político y religioso, que es precisamente el ámbito por el que al-Turtuxí logró prestigio dentro del mundo islámico.
El retrato institucional prefiere presentarlo como poeta, pensador y sabio mediterráneo injustamente escondido a causa del racismo estructural. El Ayuntamiento de Tortosa destaca su obra La lámpara de los príncipes como un manual que recomienda "prudencia, justicia, equidad, serenidad y bondad". La Dirección General de Asuntos Religiosos lo presenta como "jurista, pensador, teólogo y poeta" y hace hincapié en "la ética pública", "la organización de la vida colectiva" y los "intercambios culturales" del Mediterráneo medieval.
El resultado es un al-Turtuxí mucho más amable que su obra dedicada al orden social ya la posición de los no musulmanes. Presentarle como poeta tiene un papel especialmente útil en esta reconstrucción del personaje, pero obvia que su poesía es una parte menor de su legado y no le reportó ningún tipo de prestigio. Incluso un material pedagógico del entorno XTEC lo presenta como "uno de los grandes referentes de nuestra poesía", a pesar de reconocer en la misma frase que su producción poética es sobre todo religiosa y moral.

Los cristianos deben ceder el asiento a los musulmanes
La obra capital de al-Turtuxí es la que destacan la Generalitat a través de la Dirección General de Asuntos Religiosos y el Ayuntamiento de Tortosa: La lámpara de los príncipes (Sirāj al-Mulūk). En esta obra, al-Turtuxí expone un modelo de sociedad ideal en el que cristianos y judíos ocupan una posición subordinada respecto a los musulmanes. El texto transmite normas concretas que regulan cómo deben vestir los no musulmanes, qué símbolos religiosos pueden mostrar, cómo deben construir sus templos y cómo deben comportarse ante un musulmán.
Entre estas condiciones está la prohibición de construir nuevas iglesias o monasterios, de exhibir cruces o libros cristianos en público, de tocar las campanas o de hacer procesiones religiosas visibles. También se establece que los cristianos no pueden vestir como los musulmanes, llevar armas o montar a caballo, y que sus edificios no deben superar en altura a los de los musulmanes. La diferencia religiosa se convierte así en una diferencia jurídica, social e incluso visual.
El sometimiento llega también a los gestos cotidianos. En la versión del Pacto de Úmar que al Turtuxí incorpora a su obra como ideal, los cristianos se comprometen a mostrar deferencia a los musulmanes y levantarse del asiento cuando un musulmán quiera ocuparlo. Es una imagen especialmente reveladora del modelo social que transmite: no sólo dos religiones conviviendo, sino una comunidad situada por encima de otra en el espacio público.
En definitiva, la convivencia que describe al Turtuxí no es entre iguales ni encaja con el antiracismo: es convivencia bajo subordinación. Estas normas no las inventó él, pero las recoge, las hace suyas y las incorpora a su obra política como parte del orden social que considera legítimo y deseable. Estas disposiciones se pueden consultar en la página 229 en la traducción de la versión de al-Turtuxí del Sirāj al-Mulūk, reproducida por Cambridge University Press y por el Medieval Sourcebook de Fordham University.
De la jornada antirracista en las aulas
La recuperación política de Abu Bakr de Tortosa culmina el 25 de septiembre con una Jornada Antirracista que convierte al Turtuxí en una pieza explícita del discurso contemporáneo sobre islamofobia, memoria y diversidad. Dolors Bramon hablará bajo el título “"Abu Bakr al-Turtuxí: un pensador europeo nacido en Tortosa"” y explicará por qué figuras como la suya habrían quedado "invisibilizadas". Mostafá Shaimi enlazará directamente “"el olvido de al-Ándalus" con la islamofobia contemporánea, y el director general de Asuntos Religiosos, Ramon Bassas, abordará la gestión de la diversidad religiosa en ámbitos municipales, educativos y sanitarios. El programa no esconde la voluntad de utilizar al personaje como puente entre una determinada lectura del pasado y las políticas actuales de antiracismo e interculturalidad.
Esta lectura no quedará en conferencias para adultos. Los promotores del Año Abu Bakr han anunciado también actividades educativas en escuelas e institutos de Tortosa y Roquetes. Por el momento, no consta que al-Turtuxí se haya incorporado formalmente al currículo escolar catalán, pero sí existe una voluntad documentada de llevar su figura a las aulas. Hace años que materiales pedagógicos del entorno educativo catalán defienden una “"visión decolonial de la Literatura"” y reclaman que la enseñanza incorpore también la cultura, la historia, el folclore y la literatura de los lugares de origen de los alumnos inmigrantes. La incorporación de al-Turtuxí sería un primer paso tal y como reclama el documento Interculturalidad y Literatura del Departamento de Educación. La necesidad ideológica de encontrar referentes musulmanes es tal que el propio documento llega a incorporar como poetas andalusíes de Lleida a autores que nunca existieron.
La conmemoración de los 900 años de la muerte de un personaje controvertido, poco conocido fuera de los ambientes académicos y sin influencia relevante en la cultura europea, va mucho más allá de un cumpleaños histórico. Ni siquiera su relación con Tortosa y con Europa va más allá de haber nacido allí. Sin embargo, al-Turtuxí es presentado como pensador europeo, poeta catalán, referente de diversidad e instrumento para combatir la forma de racismo que llaman islamofobia.
Esta reinterpretación no sólo es local. La Generalidad participa activamente en la construcción y difusión de este relato. El Departamento de Cultura apoya la conmemoración y la Dirección General de Asuntos Religiosos patrocina el documental Abu Bakr de Tortosa. 900 años de su muerte. Nadie es profeta en su tierra, que también está previsto incorporar a la Muestra de Cine Espiritual de Cataluña. La propia Dirección General interviene en la Jornada Antirracista dedicada al personaje.
El resultado es que un jurista medieval es recuperado hoy como referente cultural propio y herramienta pedagógica y antirracista, mientras los aspectos más incómodos de su pensamiento jurídico y político quedan escondidos. Y es que con el Turtuxí no estamos ante un inventor, un científico, un filósofo o un gran literato que dejara una aportación decisiva a la cultura europea. Era, sobre todo, un jurista islámico radical, dedicado al derecho islámico, preocupado por regular el comportamiento y dictar la moral religiosa. La conmemoración, por tanto, no se limita a explicar a vender un Abu Bakr amable, sino que sirve para decidir qué representa hoy y qué lugar se le quiere dar dentro del relato cultural de Cataluña.
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