Una entidad vinculada a los Hermanos Musulmanes realiza una encuesta para demostrar que las universidades catalanas no son espacios seguros para los musulmanes
FEMYSO es una federación juvenil musulmana europea señalada reiteradamente por vínculos con los Hermanos Musulmanes. Ha lanzado una encuesta para confirmar que las universidades catalanas y europeas son espacios hostiles para estudiantes musulmanes.
En los últimos días ha aparecido de forma simultánea en numerosos perfiles de redes sociales de jóvenes musulmanes de Catalunya una encuesta para valorar la islamofobia en las universidades. La iniciativa está impulsada por la Federación Europea de Organizaciones Juveniles y de Estudiantes Musulmanes (FEMYSO), una entidad con sede en Bruselas, y financiada con dinero público y privado desconocido. La principal función de esta organización es producir informes, estudios y recomendaciones políticas a las instituciones europeas y administraciones educativas.
El mensaje que acompaña a la encuesta la presenta como una herramienta para confirmar la existencia de un problema de islamofobia en la universidad y justificar la necesidad de intervenciones institucionales. El diseño y el objetivo declarados apuntan a un resultado previsible: concluir que el campus universitario no ofrece un entorno seguro ni protector para los estudiantes musulmanes. Sin ver las preguntas ya se percibe que la intención de la encuesta es situar desde el primer momento a la institución universitaria bajo sospecha de maltrato a los musulmanes. Este enfoque se inscribe en una lógica de victimización sistemática de los musulmanes en Occidente que transforma el desacuerdo, la neutralidad institucional o los límites de la laicidad en formas de supuesta opresión.

Preguntas orientadas a confirmar el relato de la islamofobia estructural
El sesgo del cuestionario no está tanto en quien se dirige, sino en cómo formula las preguntas. La encuesta parte de la idea de que el estudiante musulmán ya se mueve en un entorno problemático y construye las respuestas a partir de esa premisa. El formulario encadena preguntas que introducen directamente un marco de acoso por parte de los no musulmanes. Desde el principio, el participante es conducido a interpretar su experiencia universitaria como entorno de presión, vigilancia y conflicto identitario. La universidad no aparece como un espacio plural con experiencias diversas, sino como un escenario potencialmente hostil en el que expresarse como musulmán comporta riesgos.

Musulmanas rezando en la UAB
Se pregunta si el estudiante ha sufrido un “incidente islamofóbico” en los últimos cinco años, si ha sufrido censura o sanciones por expresar opiniones sobre el islam o si se siente cómodo hablando de temas relacionados con los musulmanes en el campus. Toda la encuesta normaliza conceptos graves como la censura, la vigilancia o la represión como experiencias habituales de los musulmanes en la universidad. Por ejemplo, se le pregunta si percibe que su identidad religiosa es “respetada” por la institución, introduciendo un criterio subjetivo que convierte cualquier límite, desacuerdo o neutralidad institucional en una posible prueba de carencia de respeto.
¿Crees que tu identidad religiosa se respeta en tu institución universitaria?
☐ Sí
☐ No
☐ A veces
El cuestionario profundiza en la construcción de un clima emocional adverso atribuyendo a la institución universitaria sentimientos de miedo, incomodidad y autocensura. Interroga directamente sobre cómo hace sentir la universidad al estudiante, orientando la respuesta hacia un abanico de emociones negativas que asocian el campus con vigilancia, denuncia y represión. Este planteamiento convierte la experiencia subjetiva en indicador político y refuerza la idea de que el malestar es estructural y atribuible al propio funcionamiento de la institución.
¿Cómo te ha hecho sentir tu institución educativa? (Selecciona todas las opciones que correspondan)
☐ Incómodo/a al hablar de temas relacionados con el islam
☐ Con miedo a ser vigilado/ao denunciado/a
☐ Señalado/a por tu identidad religiosa
☐ Que necesito autocensurar mis opiniones o creencias
☐ Seguro/ay respetado/a al expresar mis creencias
☐ Sin ningún impacto particular en cómo me siento o me expreso
☐ Prefiero no decirlo
La encuesta también traslada el conflicto al terreno académico, sugiriendo que el contenido de los estudios puede resultar problemático si no incorpora contenidos religiosos islámicos. La pregunta sobre la representación del islam en el currículo no se formula como una cuestión de relevancia académica, sino como una evaluación moral que presiona hacia la idea de que la carencia de presencia o el tratamiento crítico constituyen una forma de agravio.
¿Cómo calificarías la representación del islam y de las perspectivas musulmanas en el plan de estudios de tu institución educativa?
☐ Bien representado; no se necesitan cambios
☐ Un poco representado, pero hay margen de mejora
☐ Poco o nada representado; se necesitan cambios urgentes
☐ Representado de forma negativa o inexacta
☐ No estoy seguro/ao no creo que sea relevante para mis estudios
☐ Prefiero no decirlo
La universidad bajo presión para acomodar al islam
El cuestionario fija como criterio de evaluación la capacidad de la universidad de ’acomodar“ las prácticas religiosas, convirtiendo esta adaptación en medida de soporte institucional. De esta forma, cualquier dificultad para compatibilizar exigencias académicas con obligaciones religiosas se presenta como una carencia del sistema universitario, y no como una tensión inherente a la convivencia entre normas comunes y prácticas religiosas particulares. Por ejemplo, rezar en la universidad se presenta como una necesidad que la universidad debe satisfacer en espacios y tiempos.
¿Cómo percibes el apoyo de tu institución educativa a los estudiantes musulmanes en cuanto a sus necesidades religiosas (espacios de oración, reconocimiento de festividades, medidas contra la islamofobia, inclusión en general)?
☐ Muy solidario y respetuoso
☐ Generalmente solidario, pero son necesarias algunas mejoras
☐ No es suficientemente solidario ni acomodador
☐ No estoy seguro/a
Así, la ausencia de espacios específicos de oración o la no interrupción de la actividad docente durante festividades religiosas islámicas se redefine como pruebas de islamofobia. El carácter laico y común de la universidad pública desaparece y hacen entrar exigencias religiosas en el corazón del funcionamiento académico. En esa lógica la libertad religiosa protegida por las leyes no es suficiente: es necesario redefinir el funcionamiento ordinario de la universidad para que incorpore las prácticas musulmanas al funcionamiento habitual. Esa insistencia no es accesoria ni anecdótica. La centralidad de los espacios de oración y de la reorganización del tiempo académico responde a una de las obsesiones recurrentes de estos entornos ideológicos: trasladar la práctica religiosa al espacio público e institucional como mecanismo de normalización y control social de los musulmanes. No se trata sólo de derechos, sino de hacer de la universidad una extensión del orden religioso, con todas las consecuencias que esto tiene para la libertad individual y el carácter laico del espacio académico.

Campaña de los estudiantes de la Universidad de Barcelona para reclamar espacios para rezar.
El conjunto de la encuesta, su lenguaje y las demandas que legitima se inscriben en una lógica sobradamente documentada de la órbita de los Hermanos Musulmanes: utilizar el discurso de derechos, seguridad emocional e inclusión para reconfigurar instituciones laicas desde dentro.
Islamofobia causante de daño psicológico y fracaso académico
En el tramo final del cuestionario, la encuesta entra en el terreno de la salud mental y lo hace de forma especialmente problemática: convierte a la islamofobia en explicación universal de cualquier inconveniente vital. Todo queda absorbido en un único marco causal: si existe malestar, bloqueo académico o dificultad profesional, la causa es la islamofobia estructural del sistema universitario. No como una hipótesis a contrastar, sino como una conclusión implícita de que la encuesta pide confirmar.
Al preguntar si la experiencia "islamofobica" ha tenido un impacto psicológico "diagnosticado o no", el formulario elimina cualquier frontera entre medicina, emoción y percepción. El malestar subjetivo se convierte en prueba suficiente, y la universidad pasa a ser presentada como un espacio que daña psicológicamente a los estudiantes musulmanes sin necesidad de ningún criterio clínico. La encuesta cierra el marco interpretativo con una atribución unívoca del daño: en ningún caso el problema puede ser el islam, las prácticas religiosas o la ideología que las acompaña; la responsabilidad recae siempre y exclusivamente en la institución a la que se imputa el daño por ser estructuralmente hostil a los musulmanes.
¿Dirías que la experiencia islamofobica tuvo un impacto en tu salud mental, ya sea formalmente diagnosticado o no?
☐ Sí
☐ No
El propio mecanismo se extiende a la experiencia educativa ya las decisiones vitales. El miedo a la islamofobia se ofrece como explicación preeminente de la elección de estudios, de la trayectoria profesional y del acceso a prácticas u oportunidades laborales. Cualquier límite, renuncia o fracaso puede reinterpretarse retrospectivamente como consecuencia de un sistema pensado para perjudicar a los musulmanes. La complejidad desaparece: no existen factores múltiples, sólo una causa identitaria que lo absorbe todo.
¿Hasta qué punto el miedo a enfrentarte a la islamofobia influyó en tus decisiones académicas o profesionales?
☐ Nada
☐ Ligeramente
☐ Moderadamente
☐ En gran medida
☐ Prefiero no decirlo
¿Crees que la islamofobia ha afectado a tu acceso a prácticas, oportunidades de networking o perspectivas laborales?
(Si has respondido que sí, explícalo)
Con este enfoque, la encuesta culmina una operación ideológica clara: trasladar toda responsabilidad a la institución y exonerar cualquier examen crítico de las prácticas, discursos o exigencias religiosas. La universidad aparece siempre como culpable, nunca como espacio de normas comunes ni marco legítimo de conflicto y exigencia. El malestar psicológico, el fracaso académico y las dificultades profesionales dejan de ser complejas realidades para convertirse en pruebas automáticas de opresión.
Esta lógica no busca comprender ni resolver problemas reales, sino construir un relato de agravio permanente que legitime la presión política, la reconfiguración identitaria de la universidad y la imposición de adaptaciones confesionales. Al final, no es la convivencia lo que se refuerza, sino una visión según la cual siempre son los demás los que deben cambiar.
FEMYSO y la órbita de los Hermanos Musulmanes
El relato que construye esta encuesta no aparece en el vacío ni es fruto de una improvisada iniciativa. Encaja plenamente con el marco ideológico de la órbita de los Hermanos Musulmanes, con los que FEMYSO ha sido señalada reiteradamente por vínculos personales, discursivos y estratégicos.
La estrategia siempre es utilizar la lucha contra la “islamofobia” como palanca para presionar a instituciones y redefinir el concepto de libertad religiosa. El Ministerio del Interior francés hizo público en mayo de 2025 un informe sobre islamismo político donde sitúa a FEMYSO dentro del ecosistema de los Hermanos Musulmanes. Describe a la organización como una estructura juvenil vinculada a redes paneuropeas, con una función de formación y proyección institucional.
La proximidad ideológica entre FEMYSO y Hermanos Muslulmans se refleja en los espacios, personas y proyectos compartidos. Por ejemplo, en 2011, un informe del Consejo de Europa sobre islamofobia, elaborado con la participación de actores vinculados a FEMYSO, incluía la contribución de Tariq Ramadan, teólogo suizo y nieto del fundador de los Hermanos Musulmanes. Sin acreditar una dependencia orgánica, esta coincidencia ilustra el marco intelectual en el que se han movido determinadas iniciativas: el mismo lenguaje, las mismas prioridades y una concepción expansiva de la libertad religiosa que presiona a las instituciones laicas para que se adapten.
Una figura clave de FEMYSO es Intizar a Kherigi, que ocupó responsabilidades directivas dentro de FEMYSO y es hija de Rached Ghannouchi, histórico dirigente del partido islamista tunecino Ennahdha, ampliamente descrito como movimiento inspirado en la tradición de los Hermanos Musulmanes. Este parentesco no es una acusación en sí mismo, pero ha sido citado explícitamente en debates políticos y documentos europeos como elemento relevante para contextualizar el entorno ideológico de FEMYSO.
La lógica de la relación entre FEMYSO y la ideología de los Hermanos Musulmanes también se ve en polémicas como la campaña del Consejo de Europa que vinculaba “libertad” y “hiyab”, retirada después de la reacción política en Francia. La campaña recibió críticas porque se enmarcaba en programas de inclusión y lucha contra la discriminación, pero realmente era promoción de un símbolo religioso concreto.

Campaña de FEMYSO en favor del velo financiada por la UE.
FEMYSO debe negado reiteradamente cualquier vínculo estructural o ideológico con la Hermandad y ha denunciado campañas de desprestigio. Sin embargo, el perfil de dirigentes como Kherigi, los proyectos compartidos y el reconocimiento institucional explican por qué gobiernos e informes oficiales sitúan a FEMYSO dentro de un continuo ideológico que utiliza el discurso antidiscriminación por incidir políticamente sobre universidades e instituciones europeas.
En Catalunya, este marco ideológico no opera de forma abstracta, sino a través de una red de asociaciones de estudiantes musulmanes que han difundido la encuesta de forma coordinada en las redes sociales. Perfiles vinculados a colectivos de jóvenes musulmanes de la UAB, la Universidad de Girona, la Universidad de Barcelona y otros campus de todo el Estado han replicado el mismo mensaje, el mismo enlace y el mismo lenguaje, presentando la iniciativa como una acción colectiva del mundo estudiantil. Esta capilaridad local es clave: permite que un discurso elaborado en Bruselas baje al terreno universitario catalán con apariencia de espontaneidad y representatividad, convirtiendo asociaciones de campus en correas de transmisión de una agenda política más amplia.
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