Barcelona tendrá un candidato musulmán a las municipales para defender a los “nuevos charnegos” ante Sílvia Orriols
El converso al islam Hasan Izquierdo del Partido Andalusí quiere llevar a musulmanes y latinoamericanos al centro de la política. Se presenta como respuesta a Sílvia Orriols y propone convertir la Monumental en la mayor mezquita de Europa.
Barcelona tendrá un candidato musulmán en las próximas municipales. Hasan Izquierdo del Partido Andalusí ha anunciado su voluntad de presentar candidatura en la capital catalana. Se presenta con un discurso dirigido a los musulmanes, latinoamericanos y antiguos charnegos del cinturón metropolitano. Acerca de su lema de “"la Barcelona real"” explica que representa la recuperación del espíritu de Ciutadans para defender a los “nuevos catalanes”. En su vídeo de presentación defiende que quiere dar voz a la nueva Barcelona migrante, castellanohablante y multicultural.
La ambición de Izquierdo va mucho más allá de querer gestionar la ciudad. Su propuesta incluye releer la historia de Barcelona, Cataluña y España desde Al-Ándalus por situar al islam como una raíz fundamental y ocultada del país. Su candidatura pretende transformar esa reinterpretación histórica en un arma política para disputar Barcelona.
El candidato musulmán se presenta como la respuesta a Silvia Orriols
Izquierdo sitúa Silvia Orriols como una de las figuras contra las que quiere construir su candidatura. En el vídeo, presenta su proyecto como una respuesta al nacionalismo identitari que, segons ell, mira l’origen, la religió i els cognoms abans de reconèixer algú com a català. La seva operació política consisteix a dirigirse al espacio que Ciutadans va intentar ocupar i ampliar-lo a musulmans, llatinoamericans i fills de la immigració recent. El resultat és el vell lerrouxisme de sempre però adaptat al segle XXI. L’objectiu final de la candidatura és convertir la immigració i l’islam en un subjecte polític propi a la política de Barcelona.
La novedad no es sólo que Barcelona pueda tener un candidato musulmán, sino el tipo de discurso con el que llega: una mezcla de andaluzismo, islam político-cultural, resentimiento anticatalanista y apelación a los antiguos y nuevos colectivos de inmigrantes. De todos ellos dice que el catalanismo de Orriols les expulsa de la catalanidad.
Izquierdo invoca a Gaudí y Peret para rebatir Orriols
La maniobra més cridanera arriba quan Izquierdo intenta rebatre el discurs identitari de Sílvia Orriols amb una presumpta genealogia alternativa de la catalanitat. Cita Gaudí, Salvat-Papasseit, Peret, Anselm Turmeda o Domingo Badía per explicar que la catalanitat no seria una realitat homogènia, sinó una construcció híbrida de la qual l’islam i l’andalusisme serien elements fundadors.
La pirueta histórica pretende convertir a figuras centrales de la cultura catalana en pruebas indirectas de una Barcelona islámica y migrante. Según Izquierdo, Orriols representa una catalanidad que acaba expulsando de Catalunya a todos aquellos que no encajan en este patrón. Por tanto, considera que para Orriols los personajes citados no serían catalanes por tener, a su juicio, vínculos con el mundo morisco, gitano, andalusí o islámico.
En este punto, Izquierdo intenta apropiarse incluso de Jordi Pujol. Recuerda la frase que "es catalán todo aquel que vive en Catalunya" y asegura que su partido la suscribe. Con esta operación, quiere presentar Orriols como una amenaza para la propia Cataluña. Así, el candidato musulmán no sólo responde a Orriols desde el islam o el andaluzismo, sino que intenta disputarle también el propio significado de ser catalán.
La tercera vía de Izquierdo: la España andalusí
Izquierdo aparece en el vídeo de presentación ante una bandera de España, pero dice que su discurso no es el del españolismo clásico de partidos como Vox. No defiende una España centralista, uniforme y constitucionalista, sino una España reinterpretada desde el andalusismo, el islam y la plurinacionalidad. En su relato, el Partido Andalusí puede defender al mismo tiempo el “hecho diferencial catalán” y la unidad de una España plural, lo que él presenta como una posición incómoda tanto para los separatistas como para los “centralistas jacobinos”.
Ésta es su tercera vía: no romper con España, pero tampoco aceptar la España nacional-católica, castellana o uniformizadora. Izquierdo intenta construir una España alternativa, andalusí y multicultural, donde quepan los antiguos charnegos, los nuevos migrantes, los musulmanes, los latinoamericanos y las periferias nacionales. La bandera española, así, no le sirve para reivindicar el viejo patriotismo constitucional, sino para disputar el propio significado de España desde un marco islamo-andalusino.

Agentes magrebíes en el Raval y una mezquita en la Monumental
Las dos propuestas más concretas que presenta Izquierdo por Barcelona combinan orden público, mediación comunitaria y simbolismo islámico. La primera es crear agentes cívicos de origen magrebí en barrios como el Raval. Según él, si una parte de los problemas de marginalidad, drogas o delincuencia afecta a jóvenes magrebíes, la respuesta no debería pasar sólo por la policía, sino también por figuras de la misma comunidad, del mismo barrio y con autoridad social sobre estos jóvenes. Su argumento es que un joven magrebí haría más caso a un agente cívico de su entorno que a una figura externa. La propuesta encaja con su intento de presentar al Partido Andalusí como un partido “de orden”, pero también revela una idea muy comunitarista de la política: cada colectivo debería gestionar sus propios problemas con figuras propias.
La segunda propuesta es mucho más simbólica: convertir la plaza de toros Monumental en “la mayor mezquita de Europa”. Izquierdo recupera esa idea porque considera que el edificio está infrautilizado y porque, a su juicio, su estética mudéjar y morisca ya lo haría especialmente adecuado para este uso. Con este proyecto, La Monumental podría convertirse en el gran símbolo de una Barcelona islámica, andalusí y migrante.
En su relato, esta propuesta no es sólo religiosa. Es una operación de poder simbólico: ocupar un edificio icónico de Barcelona y transformarlo en emblema de la nueva presencia musulmana en la ciudad para hacer justicia en siglos de marginación.
¿Quién es Hasan Izquierdo?
Hasan Izquierdo es el nombre musulmán de Javier Izquierdo, converso al islam y activista del Partido Andalusí. Su perfil no encaja en el de un candidato municipal convencional: se mueve más cómodamente en el terreno de la batalla cultural que en el de la gestión urbana. En sus vídeos habla de islam, de España, de la Hispanidad, del sufismo, de Al-Ándalus, de los moriscos, de los charnegos y de la identidad catalana con un lenguaje cargado de referencias históricas, religiosas y simbólicas.
El discurso de Hasan Izquierdo es denso, lleno de referencias históricas, religiosas y literarias con apariencia de profundidad intelectual. No habla como un candidato municipal que presenta un programa de gestión, sino como alguien que quiere construir un relato completo sobre Barcelona, Cataluña y España. En una misma intervención puede pasar de Blas Infante a Jordi Pujol, de Ramiro de Maeztu a Sánchez Dragó, de Ciudadanos a los moriscos, y de la Monumental al papel político de los musulmanes conversos. Su candidatura, por tanto, no es sólo una lista municipal: es una operación de relato.
Su identidad pública del candidato está marcada por la conversión en el islam. En una conversación con otro converso, explica que su nombre musulmán es Hasan y que su nombre anterior al islam es Javier, aunque en el DNI sigue manteniendo ese nombre por cuestiones burocráticas. Este dato es importante porque él no presenta el islam como una simple adhesión privada, sino como una ruptura biográfica y una nueva identidad públicaa: a partir de ahí habla como musulmán converso, como parte de una comunidad que considera dispersa y poco organizada, y como alguien que quiere darle expresión cultural y política a España.
A partir de los vídeos, el retrato que emerge no es el de un inmigrante musulmán ni el de un dirigente islámico tradicional, sino el de un converso español que intenta reinterpretar su propia biografía dentro de un mayor relato: España, Cataluña, Al-Ándalus, los charnegos, los moriscos y la nueva inmigración. Ésta es su singularidad política. Izquierdo no habla sólo en nombre de los musulmanes que han llegado de fuera, sino que intenta presentarse como la prueba viviente de que el islam puede arraigar en un español de origen, con lecturas, discurso propio y ambición política.
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