Musulmana residente en Cataluña en Masterchef: «jamón, ¡qué asco!»
La concursante Soko dice «¡qué asco!» cuando encuentra restos de jamón en la máquina de cortar embutidos. Además, se negó a cocinar con cerdo por no ir al infierno de los musulmanes. Ahora se juega la expulsión.
Soko es una musulmana que trabaja de enfermera en Gerona pero dijo en la presentación que es de Gambia. La radicalidad religiosa de esta concursante de la edición 14 de Masterchef no ha pasado desapercibida. En el programa de ayer lunes 6 de febrero protagonizó dos momentos en los que se ve cómo prioriza la religión en la educación, el respeto y la profesionalidad.
La primera prueba era hacer un bikini y optó por utilizar pavo. Tenía una alternativa al jamón y la utilizó. El "problema" fue que cuando fue a cortarlo en la máquina había restos de jamón de otro concursante. En un to molt contrariat i sense cap educació va exclamar, «pernil, quin fàstic!».
«És més important la meva religió que qualsevol altra cosa»
En declaraciones al programa explicó que hizo el bikini con pavo ” porque por mi religión el cerdo está prohibido y si no puedes comerlo no puedes cocinarlo. No quiero tener dilemas de ese tipo porque para mí es más importante mi religión que cualquier otra cosa“Mientras los compañeros hacían bocadillos con tocino, sobrasada, jamón salado o mortadela ella optó por garantizarse un lugar en el paraíso.
El choque cultural real entre su radicalismo y la normalidad llegó a la hora de cocinar un plato que combinara el dulce con el salado. Su idea era hacer una carne con pera glaseada pero en el supermercado sólo había cerdo, solomillo de ternera y entrecot de ternera. Ante el inconveniente hizo las peras glaseadas con un pequeño corte de entrecot y utilizó el resto de la carne para hacer una salsa.
El jurado rechazó el plato al utilizar una carne premium y de primera calidad como el entrecot para elaborar una simple salsa, una práctica poco habitual en cocina profesional. El entrecot se considera una carne que debe servirse como elemento principal y no para hacer fondos o caldos.
«No puc permetre que malbaratis el producte»
El programa ponía a su disposición piezas de carne de cerdo mucho más adecuadas para realizar una salsa. La decisión de derrochar un entrecot para una elaboración que no lo requería enfureció al jurado: “No puedo permitirte que derroche el producto“, le dijo Jordi Cruz antes de darle el delantal negro que le envía a la zona de eliminación.
Fue Pepe Rodríguez quien primero mostró su desconcierto al ver la cazuela: “¿Has utilizado trozos de un entrecot para preparar un fondo?“"A su lado, Jordi Cruz fue aún más contundente y reprochó a la concursante lo que consideraba una falta de respeto por el producto, uno de los principios básicos del programa: "“Esta olla vale 150 euros. Este plato sería impagable«.
«Què faig si només hi ha porc?»
Soko, consciente del error, pidió disculpas en varias ocasiones: "Sé que me he equivocado y que hay que respetar el producto. He aprendido la lección". Explicó que su única intención era conseguir una salsa con un sabor intenso de carne, aunque admitió que el resultado no justificaba el gasto. Pero lejos de admitir que el problema es la versión de la religión que le han inculcado culpó al programa: “La próxima vez, que me den carne adecuada para hacer fondo. Si sólo hay cerdo, ¿qué hago?«, va dir en veu baixa visiblement afectada a una companya.
A cau d’orella, una companya li va dir «hauries de cuinar porc encara que no el mengis». La seva resposta va ser clara: «si en una prueba me ponen cerdo no lo pienso cocinar«. La companya hi va tornar tota estranyada: «si ets cuiner tampoc et deixen? «. I no, l resposta de l’enferma de Girona que es presenta com a gambiana és que no.
El precedent de Sayma: «soc musulmana de tant en tant»
Soko no es la primera concursante musulmana de Masterchef. En la edición de 2024 fue Samya que nació en Marruecos pero vive desde los 3 años en Madrid. En una ocasión, entre risas, le preguntaron si era musulmana y su respuesta no dejó indiferente: “soy musulmana de vez en cuando. Por ejemplo, a veces salgo de fiesta y me apetece beber. Rezar cinco veces al día todos los días del año me parece demasiado«.
Ambas situaciones demuestran que hay musulmanes capaces de vivir entre occidentales y otras que pretenden que todo se adapte a ellos para garantizarles que no irán al infierno. Como era de esperar, en las redes hay todo tipo de opiniones y los radicales del islam han salido en masa a criticar que el programa no tenga en cuenta que ella es musumana y no puede estar en contacto con el cerdo. Lo curioso del caso es que era evidente que ella sabía que estaría en un ambiente gastronómico en el que es inevitable que haya cerdo en la misma habitación.
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