Esta mañana han aparecido pintadas que dicen “deportación”, “remigración” y “fuera islam” en la puerta del Institut Puig i Cadafalch de Mataró. Las pintadas llegan después de que tres jóvenes de origen desconocido apalearan a un chico catalán de 13 años en la puerta del centro. El menor está ingresado en el hospital con tres costillas rotas.
La agresión consistió en una patada en la barriga que derribó al chico. Una vez en el suelo, le dieron varias patadas por todo el cuerpo. El vídeo se ha hecho viral rápidamente en las redes y ha recibido miles de comentarios:
La policía ha identificado a los agresores pero no se sabe de dónde están.
La policía y la Diputación de Vizcaya alertan de que familias de Marruecos llegan en avión y dejan a sus hijos en centros de acogida. Ni siquiera son pobres.
El jefe del servicio de inteligencia interior advirtió a diputados, en privado, de que el islam político cultiva relaciones con políticos y organizaciones civiles. El objetivo sería introducir normas de la sharia en la sociedad alemana.
La asociación privatizó una sala de musculación del complejo deportivo municipal tres tardes por semana y varias franjas de piscina para mujeres con velo islámico. La jefatura recuerda que los espacios públicos no pueden organizarse según criterios religiosos.
South Wales Police deja en manos de los agentes decidir qué es "debate legítimo" sobre el islam. Basta con el criterio de un policía para que un ciudadano quede registrado.
Los activistas musulmanes del Ayuntamiento acusaron a museos, historiadores y escuelas de esconder la aportación del islam a la Barcelona actual. De la arqueología pasaron a exigir cementerios islámicos, menús halal, revisión de libros de texto y adaptaciones religiosas para los musulmanes actuales.
La familia ha llevado el caso al Defensor del Pueblo contra la Discriminación de Suecia al considerar que los musulmanes sólo se inclinan ante Alá. Proponen alternativas halal para realizar el deporte más inclusivo.
La publicidad veraniega de bol.com muestra el cambio cultural que vive Europa. En Bélgica, la sumisión religiosa del cuerpo femenino es ahora un reclamo comercial simpático, moderno e inclusivo y refrescante.
El converso al islam Hasan Izquierdo del Partido Andalusí quiere llevar a musulmanes y latinoamericanos al centro de la política. Se presenta como respuesta a Sílvia Orriols y propone convertir la Monumental en la mayor mezquita de Europa.
Un pasajero bautizó el punto de acceso con “Allahu Akbar: hay una bomba a bordo” y provocó que hubiera que evacuar y cachear el avión antes de despegar hacia Amsterdam.
Un informe les acusa de prohibir el fútbol a las niñas, no explicar ciencia o educación sexual, rezar en las aulas, humillar y agredir a alumnos y, en general, someter la escuela a la influencia de la mezquita local.
La polémica nace de un banquete celebrado en Caen con 4.000 asistentes que comieron cerdo asado, embutidos y vino tinto. El imán y la izquierda consideran estos actos como una puesta en escena identitaria antiislámica.
Texas American Muslim University at Dallas ofrece cursos por 99 dólares a alumnos extranjeros y dice financiarse con donaciones. Se presenta como universidad pero no tiene ninguna autorización para ofrecer educación superior.
Plaid Cymru gana las elecciones en Gales incorporando demandas musulmanas: Palestina, islamofobia y acomodación religiosa en escuelas, barrios y vida diaria.
¿Qué hay de malo al incitar a una intensa aversión a una religión si las actividades o las enseñanzas de esa religión son tan escandalosas, irracionales o abusivas de los derechos humanos que merecen ser intensamente detestados? .-Rowan Atkinson