"España es el modelo". Un imán dice que el islam volverá, "sin errores"
Desde California, el imán lanza un mensaje claro: España fue el principio. El siguiente paso es el regreso del islam con mayor fuerza que nunca.
El 9 de enero de 2024, el canal de YouTube del Al-Arqam Institute publicó un sermón de Iyad Hilal. Se trata de un predicador islámico activo en el Islamic Center of Inland Valley, en Pomona (California). El portal MEMRI.org también difundió su contenido. Pese al tono religioso, el mensaje del sermón transmitía un fuerte componente ideológico y político.
Según Iyad Hilal, la conquista de España no fue una invasión, sino una entrada pactada con sus habitantes. Desde California, este predicador islámico defiende que la próxima generación musulmana impondrá el poder de Alá a escala global. Afirma que “la próxima generación de musulmanes lo hará bien“.
España no fue conquistada, nos dejaron entrar
En un reciente sermón publicado en YouTube por el canal del Al-Arqam Institute, el islamista Iyad Hilal —radicado en California— lanzó un mensaje contundente: los musulmanes nunca han invadido ningún territorio, tampoco España. Según él, la entrada musulmana en la península en el año 711 no fue una conquista, sino una colaboración con la población indígena española.
Para reforzar esta versión, Hilal aseguró que "los musulmanes, cuando entraron en España, no la invadieron. Entraron con la ayuda de los indígenas". Este relato, completamente alejado del consenso historiográfico, busca desmontar la idea de una invasión y presentar el islam como una fuerza liberadora y pacífica.Esta reinterpretación no es inocente. España es utilizada como símbolo de lo que fue y de lo que podría volver a ser.
De la rendición de España a la pérdida de Palestina: dos "errores" históricos
Hilal no se limitó a revisar la historia de Al-Ándalus. Comparó directamente la caída de España en manos cristianas en 1492 con la creación del Estado de Israel en 1948, situando ambos eventos dentro de una misma narrativa de decadencia del mundo islámico.
Según el predicador, el Islam ha sido demasiado débil, dividido y poco decidido, tanto en la España medieval como en Oriente Próximo del siglo XX. Y es por eso que afirma que la nación musulmana todavía busca una salida a estas derrotas.
Pero su visión de futuro está clara: "Inshallah, un día la nación musulmana liderará", dijo. Aunque admite que es poco probable que esto ocurra en su propia generación, asegura que "la segunda generación sí lo tendrá". Y cuando llegue ese momento, dice, no se pueden repetir los mismos errores.
"Esta vez no nos equivocaremos"
Lo que plantea Hilal no es sólo una restauración religiosa, sino un proyecto político con vocación global. La próxima generación musulmana, según él, tendrá que imponer el poder islámico en todo el mundo. Pero habrá que hacerlo con mayor inteligencia estratégica que en el pasado.
Por eso insiste en que es necesario “entender qué falló” cuando se perdió España, o cuando los países árabes “entregaron territorios” a Israel. El objetivo es construir, literalmente, mecanismos de “checks and balances” en el mundo islámico por no volver a fallar.
Hilal está claro cuando afirma que lo que se quiere no es ninguna forma de nacionalismo, sino imponer la "superioridad de la palabra de Alá". Este discurso no deja margen al pluralismo ni a la convivencia entre religiones o culturas. Es una propuesta de dominio total.
El islamismo se proyecta en Occidente… y recuerda a España
Que ese discurso se haya pronunciado en California no es un detalle menor. Hilal habla desde Estados Unidos, pero dirige su mensaje al conjunto del mundo islámico. Y lo hace con una claridad que asusta: el pasado glorioso de Al-Ándalus debe ser el precedente de un futuro aún más poderoso.
España se convierte, pues, el caso de prueba de un islam "bien recibido" que se dejó perder por falta de liderazgo religioso y de visión estratégica. Y Palestina representa el segundo capítulo de esta “tragedia” islámica que, a su juicio, hay que redimir.
Así, la entrada en España no fue una conquista, sino un pacto. La salida, una derrota evitable. Y el futuro, una oportunidad que no se puede desperdiciar.
El relato gana fuerza
Todo ello forma parte de un relato islamista que gana fuerza en ciertos círculos radicales. Un relato que pretende presentar al islam como víctima histórica, pero también como actor preparado para recuperar el liderazgo. Esta narrativa no apela a la integración, sino a la restauración de un orden religioso global. Y lo hace utilizando referentes simbólicos como España, Al-Ándalus y Palestina, cuya carga emocional conecta con sectores jóvenes que se sienten desarraigados o humillados.
Cuando un imán proclama que "España es el modelo" y que "esta vez no nos equivocaremos", no está haciendo un simple análisis histórico. Está trazando una estrategia ideológica para el futuro. Y el silencio frente a estos discursos sólo contribuye a su expansión.
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