Candidatos municipales de la izquierda en Italia piden en bengalí o árabe el voto "en nombre de Alá"“
Candidatos musulmanes, mujeres con velos, carteles en lenguas extranjeras y llamadas religiosas entran de lleno en la campaña municipal de mayo. Venecia es el caso más visible, con siete candidatos de Bangladesh.
Las elecciones municipales del 24 y 25 de mayo en Italia han abierto un nuevo frente político: candidaturas de la izquierda tradicional o plataformas locales han incorporado candidatos musulmanes, carteles en lenguas extranjeras, mujeres con velo y mensajes religiosos dirigidos directamente a inmigrantes.
Lo que hasta ahora se presentaba como integración comienza a mostrar otra cara. Ahora, las identidades religiosas se han convertido en herramienta electoral y reivindicaciones como la construcción de mezquitas o la segregación de género entran en las instituciones municipales. Venecia, Agrigento y Lecco son tres ejemplos de la introducción de símbolos, lenguaje y agendas vinculadas al islam en la vida política italiana.
Venecia inundada por el islam de la mano del Partido Demócrata
El Partido Demócrata es el gran partido del centroizquierda italiano, heredero del espacio poscomunista y socialdemócrata. En Venecia, el PD se presenta en las municipales del 24 y 25 de mayo con Andrea Martella y un equipo que incluye a siete candidatos de origen bangladeshi. El caso llama la atención porque hacen campaña dirigida explícitamente a electores con orígenes en Bangladesh, con folletos en bengalí, invocaciones religiosas y una reivindicación muy clara en el fondo: la construcción de una nueva mezquita. Los carteles que han encendido en bengalí incorporan la bandera de Bangladesh y abren con la fórmula: “En el nombre de Alá, el Clemente, el Misericordioso”"Esta campaña electoral no habla al conjunto de los vecinos de Venecia, sino a una comunidad concreta, en su lengua de origen y con una invocación demanda islámica al frente.".
La comunidad bangladeshi de Venecia. Según Il Giornale, puede alcanzar unas 20.000 personas y dispone de unos 4.000 votos potenciales, una cifra lo suficientemente importante para condicionar una elección municipal ajustada. El conflicto se ha agravado porque la campaña coincide con la batalla por la mezquita. La Liga ha respondido con anuncios a los autobuses municipales bajo el lema “No en la mezquita, vote la Liga” La respuesta de los candidatos vinculados al PD ha sido presentar estos carteles como una ofensa a los musulmanes y como un mensaje de odio cultural.
Pero el centroderecha ha elevado el debate más allá de la mezquita. Ermelinda Damiano, presidenta del Consejo Municipal de Venecia y candidata de la lista cívica ha señalado el fondo del problema: no es sólo una cuestión de origen, sino de modelo de sociedad. Según Damiano, una visión del mundo que normaliza el velo, el sometimiento femenino y la falta de libertad de las mujeres para vestir, estudiar o tener independencia económica es incompatible con los valores sobre los que se ha construido la convivencia civil.
En Lecco hay diez candidatos musulmanes y relaciones con una mezquita polémica
En Lecco, la situación adopta otra forma. Según las informaciones recogidas por la prensa italiana, hay aproximadamente diez candidatos musulmanes en un solo municipio de tamaño medio. Entre ellos figura Hicham Bouraghba, candidato de la Aliança Verds y Esquerra, una formación vinculada a la izquierda ecologista y poscomunista. Bouraghba aparece relacionado con la asociación “La Città”, centro cultural islámico de Via Promessi Sposi, que ha estado rodeado de polémica por su proximidad a imanes radicales y por la demanda de espacios separados para hombres y mujeres.
La polémica no sale de la nada. En Lecco, el alcalde de izquierdas Mauro Gattinoni ya había participado en un iftar, la cena de ruptura del ayuno del Ramadán organizada por el centro cultural musulmán de la ciudad. Carlo Piazza, candidato a vicealcalde por la Liga, advirtió que la cuestión ya no era sólo religiosa, sino política: se preguntaba si Lecco acabaría siguiendo el camino de otros municipios gobernados por la izquierda que han llegado a cerrar escuelas para celebrar el fin del Ramadán.
En Agrigento una conversación en el islam dice que Alá y el Dios cristiano son lo mismo
En Agrigento, el caso gira en torno a Carmela Lombardi, una napolitana conversación en el islam que se presenta a las municipales dentro de una plataforma ciudadana que encabeza Giuseppe Di Rosa. Su material electoral combina italiano y árabe, la muestra con hiyab e incluye un mensaje religioso explícito: “"Dios es uno solo: Alá para el musulmán, Dios para el cristiano, pero siempre el mismo único creador"”. La candidatura también incorpora Adnane Khezar, empresario marroquí, y ha encendido la polémica porque sitúa la identidad islámica en el centro de la campaña municipal.
La controversia empezó en las redes, con críticas contra la presencia de candidatos musulmanes en la lista. El cabeza de lista les ha defendido y ha dicho que tenerlos con él es "un orgullo"“ y los presenta como una fórmula de convivencia. Pero el cartel va mucho más allá de una propuesta local: introduce el árabe, el velo y una afirmación teológica en plena campaña electoral.

Candidaturas para representar a una comunidad, no a los ciudadanos
La crítica principal del centroderecha italiano es que estas candidaturas no estarán planteadas para representar al conjunto de los vecinos, sino para movilizar a comunidades concretas. Raffaele Speranzon, senador de Fratelli de Italia, lo ha resumido diciendo que el caso de Venecia parece "un reconocimiento de facto de la separación": una comunidad que se representa a sí misma, no en la ciudad. La Liga también ha puesto el foco en el mismo punto. Según Brunello Riccardo, candidato de la Liga en Venecia-Mestre, el uso de lemas en bengalí y referencias religiosas como “en nombre de Alá” plantea una pregunta política de fondo: hasta qué punto se puede mezclar fe e instituciones en una campaña electoral municipal. El problema, para los críticos, no es sólo que haya candidatos musulmanes, sino que la campaña se dirija a una comunidad cerrada con lengua propia, símbolos propios y una agenda propia.
Este debate puede crecer aún más en 2027. Francesco Tieri, del movimiento “Musulmanes por Roma”, ha utilizado el caso de Lecco como ejemplo: si en cada uno de los 2.000 municipios que votarán en 2027 hubiera diez candidatos musulmanes, Italia podría llegar a ver a 20.000 candidatos de este perfil en una sola convocatoria. Es una proyección política, pero sirve para entender la alerta: lo que hoy parece anecdótico en algunas ciudades puede convertirse en una estrategia nacional de presencia institucional.
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