Malestar creciente en Rusia por los musulmanes que rezan en la calle
Vídeos en las redes alimentan un debate creciente sobre convivencia, identidad y espacio público. El Islam visible en zonas urbanas rusas genera tensión entre población local, autoridades y comunidades de inmigrantes.
En los últimos meses, varios vídeos han circulado en las redes sociales rusas mostrando hombres musulmanes rezando en espacios públicos como paradas de bus, aceras o aparcamientos. Estas imágenes han generado una reacción de malestar amplio entre la población rusa, que no está acostumbrada a rituales religiosos en el espacio público. Según Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL), uno de los vídeos más comentados mostraba un conductor de bus en Jabárovsk arrodillado en la alfombra de oración en el andén. Aunque el hombre estaba en un descanso y no fue sancionado, el vídeo desató una ola de críticas que expresaban «extrañez» e «incomodidad».
El malestar se explica porque en Rusia la religión se vive mayoritariamente en espacios interiores. Por eso, ver rituales religiosos en plena calle es percibido como fuera de lugar. Valeriy Fadeev, presidente del Consejo de Derechos Humanos de Rusia, lo expresó abiertamente en declaraciones a RFE/RL: «No tengo nada contra las plegarias islámicas, pero es raro ver a alguien desarrollando una alfombra en el metro o mientras trabaja. Todo esto parece bastante incivilizado.» La opinión es compartida tanto por sectores conservadores como por ciudadanos que conviven a diario con migrantes y que simplemente no entienden la necesidad de transformar calles comunes en espacios de culto improvisados.
“Salgo de casa y me encuentro a tres hombres arrodillados detrás del contenedor”
En Moscú y otras ciudades con presencia de migrantes de Asia Central, AsiaNews y Vijesti han documentado situaciones muy concretas: hombres que rezan detrás de contenedores de basura, junto a muros, en rincones de plazas o incluso frente a comercios, aprovechando cualquier espacio mínimamente limpio y orientable hacia La Meca. Estas escenas, a menudo grabadas por los vecinos, han alimentado la sensación de que la oración se practica “donde cae”, sin considerar el entorno. Un residente citado por AsiaNews se quejaba: «Salgo de casa y me encuentro a tres hombres arrodillados detrás del contenedor. No entiendo lo que está pasando con mi calle.» Otro añadía: «Esto no es odio ni xenofobia: es que no es normal. Nadie aquí reza en plena calle.»
El malestar, según estas fuentes, no es sólo ideológico: es visceral y cotidiano. Los vecinos se encuentran rituales inesperados en sus calles, y esto se vive como una ruptura de la normalidad urbana. Por eso, muchas quejas no provienen de extremistas ni de grupos antiinmigración, sino de ciudadanos comunes que expresan perplejidad: «¿Por qué no lo hacen en la mezquita?» o «¿Por qué tenemos que convivir con esto en la calle todos los días?»
Críticas internas de la comunidad musulmana
Curiosamente, no sólo los rusos no musulmanes critican estas prácticas. Un erudito islámico tayik citado por RFE/RL explicó que, aunque el islam permite rezar en cualquier lugar limpio,a tradición recomienda evitar espacios de paso, calles y lugares donde la oración moleste a los demás. Según él, la oración es un acto que requiere recogimiento, y realizarla en medio de aceras o delante de un contenedor puede desvirtuarla. Estas declaraciones coinciden con ymamas locales que remarcan que rezar en la calle no es una práctica ideal.
AsiaNews también recoge testimonios de musulmanes que consideran que algunos jóvenes migrantes utilizan la oración pública como una forma de mostrar identidad más que como una necesidad estricta. Esto encaja con la percepción de algunos vecinos que interpretaban estos rituales como una marcación de espacio, una afirmación visible de un grupo concreto dentro del espacio comunitario. Incluso dentro de la comunidad islámica, la opinión es clara: la oración en la calle no debería convertirse en la normalidad ni en un signo identitario expuesto.
Las autoridades religiosas dicen que rezar en la calle es irritante y ostentoso
El declaraciones a RIA Novosti recogidas por Islamnews, el presidente de la Administración Espiritual Central de los Musulmanes (CSAM) declaró que rezar en espacios públicos resulta irritante y ostentoso. Insistió en que hay zonas específicas destinadas a la oración y que ésta debe realizarse en una mezquita, un oratorio o en casa. Recordó que toda la Tierra es templo de Dios, excepto los baños públicos y los cementerios, pero remarcó que hay que rezar sin alarde y teniendo en cuenta a las personas que nos rodean.
Según el muftí, enque quienes rezan en lugares públicos lo hacen por exhibición, y esta oración no es aceptada. Esta práctica genera preguntas desagradables e irritación tanto entre personas de otras confesiones como entre fieles de la misma fe.
Rusia vive un momento de tensión con la inmigración masiva procedente de Asia Central. Cuando estos migrantes utilizan el espacio público para rituales, muchos rusos lo interpretan como un signo de no integración. Según Vijesti, la pregunta que se repite entre los vecinos es: «¿Por qué deben hacerlo aquí?» o «Si viven en Rusia, ¿por qué no siguen nuestras normas?» Estas preocupaciones no siempre tienen un tono hostil: a menudo expresan una sensación de desconcierto ante una práctica que no encaja en la vida urbana tal y como la han conocido siempre.
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