La UAB se arrodilla ante el islam: salas de oración, imán y catering por Ramadán
Unos 150 estudiantes de la UAB rezan en las aulas y hacen una comida de 10.000€ financiada con dinero público a través del Institut Català per la Pau.
La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) acogió el pasado viernes 27 de marzo una comida de Ramadán (o iftar) al que asistieron unos 150 estudiantes. El acto incluyó la cesión de aulas para la oración colectiva, la presencia de un imán y un servicio de catering. Todo ello financiado con dinero público: 10.000 euros aportados por el Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP), organismo dependiente del Parlamento de Cataluña.
Charla con el imán, llama a la oración, rezar y comer
La cita era a las 17h en la Plaza Cívica para ir todos juntos hacia las aulas que cede la universidad por el acto religioso y gastronómico. El acto empezó con un discurso del imán Ahmed Bermejo que estos días está de gira por Catalunya asistiendo a varios iftars. La presencia de esa persona no es neutra: el imán Ahmed Bermejo ha estado vinculado públicamente a corrientes salafistas o islamistas radicales. Su perfil fue objeto de una denuncia en el Parlament de Catalunya después de que la Generalitat lo contratara para impartir una formación dirigida a funcionarios de prisiones sobre el Ramadán. Concretamente, se denunció en el Parlament de Catalunya que este imán e influecer colabora con la ONG Islamic Relief Worldwide, una entidad que a nivel internacional se le ha acusado de mantener vínculos con los Hermanos Musulmanes.
Antes de bajar a la plaza a rezar, se leyeron pasajes del Corán y se hizo la llamada a la oración. Una vez todos estuvieron en la plaza Cívica empezó el momento de rezar en público para hacer visible la presencia del islam en la universidad en el resto de estudiantes. Lo hicieron siguiendo las normas de separación de género que imponen la versión que siguen los estudiantes: los chicos a un lado y las chicas al otroa. Esta voluntad de visibilidad religiosa en el espacio público es interpretada por algunos expertos como elemento característico de la estrategia ideológica asociada a los Hermanos Musulmanes. De hecho, no hay ninguna tradición en los países musulmanes de hacer iftars comunitarios porque se considera que es un encuentro familiar.
Tras la oración, los asistentes se dirigieron a las aulas para compartir la comida financiada con los impuestos de los catalanes para fomentar la paz en el mundo. La disposición de las tablas mantenía una separación por sexos: los chicos ocupaban unas mesas y las chicas otras. Acto seguido, empezaron a sacarse bandejas y recipientes con todo tipo de comida para compartir entre los asistentes. Al finalizar el acto, los participantes volvieron a rezar, esta vez en el interior de las aulas.
10.000€ como 'trabajo de investigación por la paz'‘
El Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP) concedió 10.000€ a la UAB para celebrar el Ramadán en el marco de una convocatoria específica de investigación académica para la paz. El documento oficial, identificado con el expediente ICI03725000003, acredita que fue la propia UAB quien solicitó y recibió íntegramente los fondos. El proyecto agraciado se titula “Comida juntos: los iftars públicos como dispositivos de paz cotidiana“ y se puede encontrar en la web de la institución. Con un total de 150 asistentes, la subvención pública supuso unos 66€ euros por comensal.
Este instituto es un organismo creado por el Parlament de Catalunya en 2007 para promover la cultura de la paz. Sus subvenciones proceden de fondos públicos y están sujetas a criterios académicos. Ni la universidad ni el ICIP han hecho pública memoria alguna que lo acredite ni responden a ninguna pregunta sobre la cuestión. Las bases reguladoras del ICIP exigen que los proyectos financiados produzcan "trabajos de investigación originales e inéditos"“ y obligan a las entidades beneficiarias a presentar una memoria académica con los resultados. Además, los gastos en material fungible -categoría en la que podría encajar el catering de Ramadán- están limitados al 10% de la subvención, es decir, 1.000€ máximo de los 10.000 concedidos.
La Universidad pública se define, entre otros principios, por su neutralidad religiosa. Sin embargo, la UAB no sólo permitió la realización del acto, sino que fue la entidad solicitante de la subvención pública para organizarlo, cedió los espacios para realizar actos religiosos y permite operar a una entidad religiosa dentro de su campus. Otras universidades catalanas, como la de Girona, han rechazado a organizaciones religiosas porque no benefician a toda la comunidad universitaria.
¿Quiénes son los estudiantes musulmanes de la UAB?
Los llamados Jóvenes Musulmanes de la UAB (UMUAB) son catalanes de segunda generación inmigrante que han crecido entre catalanes. Se definen ellos mismos en el manifiesto fundacional como un proyecto con una finalidad religiosa explícita: “promover y visibilizar la presencia de los y las musulmanas en la Universidad”". El núcleo ideológico del grupo queda definido como "“columna vertebral los principios islámicos basados en la palabra de Dios y la sunnah” de su profeta. La actividad religiosa que hacen en el campus de Bellaterra la entienden como un "como acto de adoración a Dios”.
El manifiesto no olvida la victimización habitual: afirma literalmente que los jóvenes musulmanes afrontan una "triple carga: clase social, origen étnico y práctica religiosa". Y el resultado lo consideran una “combinación perfecta para que la Universidad sea un espacio hostil”". El documento insiste en que su religión "“no es dogma ni oscuridad, la historia habla por sí misma” y se reivindican como “herederos de esta tradición tan rica”". Esta formulación sugiere que el entorno académico no refleja adecuadamente esta herencia que consideran valiosa, como si hubiera una conspiración contra el islam. Su presencia organizada responde a la voluntad de corregir la ausencia al reconocimiento de las aportaciones del islam a la humanidad.
La sociedad occidental tampoco escapa a la crítica y hacen un juicio moral para presentar el islam como alternativa. Los problemas de los jóvenes les atribuyen al "individualismo más radical" ya la "ausencia de una moral estable". La propuesta religiosa se presenta como “una alternativa a la juventud de este país y la del mundo en general”. En este marco, el proyecto tiene vocación universal y de transformación social fundamentada en principios religiosos. Principios que el mismo documento describe como de “toda razón y justicia” porque emanan de la predicación del “último profeta de Dios”, don Muhammad.
El mismo relato que impulsan redes universitarias islamistas europeas
El relato que proyectan los jóvenes musulmanes de la UAB no aparece aislado. Coincide con narrativas difundidas por estructuras asociativas islámicas de ámbito europeo. Estas estructuras, como FEMYSO, inculcan a los estudiantes musulmanes europeos que las universidades son “espacios hostiles” para los musulmanes. Una vez hecho el diagnóstico la respuesta es la organización para hacer frente a la supuesta discriminación.".
Estas redes financiadas con fondos europeos utilizan la retórica de la islamofobia como problema estructural. El concepto no se limita a denunciar agresiones o discriminaciones concretas, sino que incluye la neutralidad institucional, los límites de la laicidad, la ausencia de acomodaciones o que los programas de las materias no hagan referencia al islam. La universidad no sólo puede ser acusada por actos, sino también por omisiones o por mantener criterios comunes que no se adaptan a demandas religiosas específicas. Incluso, una reciente encuesta difundida entre estudiantes musulmanes se preguntaba explícitamente si la experiencia "islamofobica" ha tenido un impacto psicológico "diagnosticado o no"“. De esta forma, el malestar emocional sin ningún criterio clínico se convierte en prueba suficiente de hostilidad estructural. Poco a poco, presentan a la universidad occidental como un entorno peligroso y nocivo para los musulmanes y les instan a actuar para reparar la injusticía.
La nueva demanda: espacios para rezar
Si hace tres años en la Universidad Autónoma introdujeron la celebración del Ramadán ahora la demanda es tener espacios para rezar. En varias universidades europeas ya existen espacios de oración para los musulmanes y cuentan con la asistencia de imanes. La campaña para reclamar un espacio de oración se ha presentado bajo el eslogan “Más pausas, menos revuelo”, una formulación deliberadamente neutra y emocional. El mensaje evita referencias explícitas a la práctica religiosa y se construye en clave de bienestar: se habla de un espacio para “pensar”, “detenerse” o “relajarse” dentro del ritmo acelerado de la vida universitaria.
En otras universidades catalanas donde se han permitido organizaciones religiosas la reivindicación de espacios para rezar se plantea de forma explícita. Es el caso de la asociación de estudiantes musulmanes vinculada a la UB ya la UPC. Aquí, el mensaje no deja margen de interpretación ireclama abiertamente "¡Espacio de rezo en la universidad!". El lenguaje visual (en castellano) y textual no apela a la relajación oa la pausa, sino directamente a la necesidad de un espacio para la práctica religiosa dentro de la universidad. Esto evidencia que bajo la apariencia de bienestar puede existir una misma reivindicación de fondos pero con diferente estrategia comunicativa.

El caso de la UAB no es un incidente aislado, sino el síntoma de una preocupante tendencia: la progresiva permeabilidad de las instituciones públicas a las demandas de un colectivo religioso. Cuando una universidad financia, alberga y legitima actos religiosos con recursos institucionales, la frontera entre neutralidad e implicación deja de ser difusa y pasa a ser tangible. Lo que se presenta como convivencia o diversidad puede acabar traduciéndose en cambios estructurales en el espacio académico. Ya no se trata de debatir la libertad religiosa (garantizada por las leyes) sino de cómo la universidad pública debe adaptar su funcionamiento ordinario a una religión para crear un ambiente amigable con determinadas versiones del islam.
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