Defensores de los derechos humanos en Francia quieren prohibir el debate sobre el velo islámico
Un miembro de la Liga de los Derechos Humanos anuncia denuncias contra quienes propongan prohibir el velo por «incitación a la discriminación religiosa»
El debate sobre la prohibición del velo islámico ha vuelto con fuerza a Francia después de que Marine Le Pen recuperara la idea de impedir su uso en el espacio público. Le Monde explica que el Reassemble National ha vuelto a situar esta medida en el centro del debate político y que el partido plantea sancionar con multas a las mujeres que lo lleven. Pero la polémica ha dado un paso más: el abogado y miembro de la Liga de los Derechos Humanos Arié Alimi sostiene que no sólo sería discutible prohibir el velo, sino que defender públicamente esta prohibición podría constituir ya un delito de incitación a la discriminación religiosa.
Alimi hizo esta afirmación en un debate en la cadena francesa de información BFMTV, donde sostuvo que plantear públicamente la prohibición del velo islámico ya constituye una provocación a la discriminación religiosa. Según él, el simple hecho de llevar ese debate a un estudio de televisión ya constituye un delito: «El hecho de proponer hoy, en su programa, y justo ayer, en su programa, que se prohíba el uso del velo es una incitación a la discriminación religiosa contra las mujeres que llevan el velo. Es un delito penal. No se trata sólo de una multa. Se trata de una pena de prisión«. El abogado anunció, además, que la mayoría de organizaciones antirracistas presentarán denuncias contra quienes hayan llevado esta propuesta al debate público.
Alami también afirmó que el debate sobre el velo no debería producirse en un plató de televisión, sino ante un tribunal penal, y que quienes le hubieran trasladado al espacio público serían procesados. Las declaraciones provocaron una respuesta de Marion Maréchal, eurodiputada francesa, quien recordó que la Liga de los Derechos Humanos recibe unos 700.000 euros anuales de fondos públicos.
Un año de cárcel por opinar contra el velo
Alimi fundamenta su tesis en el artículo 24 de la ley francesa de libertad de prensa de 1881, que castiga la provocación pública a la discriminación, el odio o la violencia por motivos religiosos. En estos casos, la pena puede llegar hasta un año de prisión y 45.000 euros de multa. Según su interpretación, defender que el velo islámico sea prohibido en el espacio público equivaldría a promover una discriminación contra las mujeres que le llevan por razón de su religión.
El punto más controvertido es que Alimi no se limita a cuestionar la legalidad de una eventual prohibición. Va más allá y sostiene que el mismo hecho de defenderla públicamente puede ser penalmente perseguible. Esto traslada una propuesta política al terreno de los juzgados y abre un debate de fondo sobre hasta dónde puede llegar la legislación antidiscriminación sin restringir la libertad de expresión.
La justicia francesa no lo tiene tan claro
La interpretación de Alimi no implica que defender la prohibición del velo sea automáticamente delito en Francia. La jurisprudencia francesa ha establecido que, para aplicar el delito de provocación a la discriminación, no es suficiente con expresar una opinión polémica, ofensiva o crítica con una religión. Los tribunales exigieron que las palabras constituyan un llamamiento, una exhortación o una provocación efectiva a discriminar, odiar o ejercer violencia contra una persona o un grupo.
La Cour de casación también ha tenido en cuenta si las declaraciones forman parte de un debate de interés general. En anteriores resoluciones sobre expresiones relacionadas con el islam, la inmigración o la religión, ha diferenciado entre opiniones duras o controvertidas y conductas que realmente incitan a la discriminación. Por tanto, la tesis de Alimi debería ser examinada por los tribunales caso por caso y no equivale, por sí sola, a una interpretación jurídica ya consolidada.
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